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Sucesión y educación: 5 claves para un legado sostenible

Cuando hablamos del espíritu emprendedor en la empresa familiar y su importancia para la conservación del legado, es preciso tomar en cuenta las inclinaciones en cuanto a vocación y gustos de quien asumirá el liderazgo familiar. Los más jóvenes generalmente comparten la motivación y el entusiasmo de sus padres por el negocio familiar. Los padres que demuestran su pasión por el negocio familiar, y proyectan que ésta es una experiencia enriquecedora, positiva y creativa, impactan de forma positiva las probabilidades de contagiar a los hijos de este espíritu.

"Los padres que demuestran su pasión por el negocio familiar, y proyectan que ésta es una experiencia enriquecedora, positiva y creativa, impactan de forma positiva las probabilidades de contagiar a los hijos de este espíritu"

Lo contrario también ocurre; cuando los padres proyectan a sus hijos sentimientos relacionados con tristeza, estrés o conflictividad dentro del negocio familiar, es inevitable que la siguiente generación perciba que este podría ser su destino, haciendo poco probable que sientan motivación por incursionar en el proyecto familiar y mucho menos soñar con liderarlo. Es por esto que resulta necesario que los padres tengan claridad en lo que desean transmitir a sus hijos y la manera para hacerlo. El compromiso por igual de las diferentes generaciones de participar en programas de educación y desarrollo para el fortalecimiento de sus habilidades profesionales e individuales, contribuirá enormemente en esta labor.

Existen emprendedores que, a pesar de no haber invertido en estudios o planes de carrera que incluyeran estudios de alto nivel, han demostrado una capacidad extraordinaria para conducir el proyecto familiar exitosamente, pues sus familias les enseñaron a vivir y relacionarse teniendo como valores: el respecto por los demás, la responsabilidad y el deber asumido, animándoles a su vez a desarrollar sus talentos. Estos emprendedores han mostrado su alta capacidad para incorporar los aprendizajes obtenidos tanto de sus fracasos como de sus éxitos. 

A pesar de estas características innatas, que las familias empresarias implementen programas o diseñen un plan para el desarrollo de habilidades y talentos que considere a todos sus miembros, es una excelente oportunidad para alinearlos con el proyecto familiar; y sólo será de utilidad para aquellos que estén motivados. Un programa de educación y desarrollo para la familia empresaria sólo tendrá sentido y éxito, si los miembros del grupo familiar están en disposición de participar e incorporarlo como parte de sus responsabilidades. Esta es una realidad que la generación de relevo debe tomar en cuenta para prepararse frente al desafío de asumir el liderazgo del proyecto familiar.

"Un programa de educación y desarrollo para la familia empresaria sólo tendrá sentido y éxito, si los miembros del grupo familiar están en disposición de participar e incorporarlo como parte de sus responsabilidades"

Uno de los aspectos que determinarán la efectividad de introducir programas de educación en la empresa familiar, se centra en que éste debe adaptarse a las necesidades y características de cada familia y sus miembros. Generalmente, los jóvenes emprendedores tienen la sensibilidad para trasladar lo aprendido en las aulas de clases al negocio familiar. Un escenario diferente viven los miembros de la familia empresaria que se encuentran entre los 50 y 60 años de edad. Para ellos los procesos de formación son más interactivos, y en donde el aprendizaje final se nutre de su experiencia personal. Sin embargo, aunque se marcan diferencias entre las necesidades de cada grupo generacional, estos son complementarios e impactan de forma positiva los resultados del negocio familiar. 

"Aunque se marcan diferencias entre las necesidades de cada grupo generacional, estos son complementarios e impactan de forma positiva los resultados del negocio familiar"

Es importante para la familia empresaria que desee potenciar el conocimiento y fortalecer las habilidades de sus miembros, tomar en cuenta las características y capacidades de cada generación, aquellas que les permitirán insertarse en el proceso de contribuir efectivamente con la conservación del legado familiar.